
El retrato de mi abuelo que tienes arriba lo pinté en una tarde, mientras él veía una película, con solo cuatro colores. Es lo que se conoce como paleta de Zorn, y es una de las mejores formas de empezar a pintar retratos al óleo.
Qué es la paleta de Zorn
Se llama así por Anders Zorn, un pintor sueco de finales del siglo XIX y principios del XX famoso por sus retratos. Se le atribuye el uso de una paleta muy reducida, aunque en realidad no siempre se limitaba a ella. La versión que se enseña hoy lleva cuatro colores:
- Ocre amarillo
- Rojo: bermellón o rojo de cadmio
- Negro marfil
- Blanco: de titanio o de plomo
Por qué funciona para la piel
Los tonos de piel son, en el fondo, naranjas más o menos apagados. El ocre y el rojo te dan toda la gama cálida; el blanco los aclara y el negro los apaga. Y aquí está el truco: el negro marfil mezclado con blanco da un gris azulado que, al lado de los tonos cálidos, se lee como un azul. Por eso puedes pintar sombras frías, barbas o fondos grises sin tener azul en la paleta.
Las ventajas
- Armonía: todo el cuadro sale de los mismos cuatro colores, así que los tonos combinan solos.
- Te obliga a pensar en valores: como el color es limitado, el retrato funciona por luz y sombra, que es lo importante.
- Es barata: cuatro tubos para empezar.
Las limitaciones
No sirve para verdes intensos, azules de cielo o violetas saturados. Para paisaje o ropa de colores vivos tendrás que ampliar la paleta. Para retrato y para aprender, en cambio, es difícil encontrar algo mejor.
Cómo empezar
- Haz una escala de grises solo con negro y blanco, de cinco pasos.
- Mezcla ocre y rojo y aclara ese naranja con blanco en tres pasos: ya tienes tonos de piel en luz.
- Añade un toque de negro a esas mezclas para las sombras.
- Pinta un retrato rápido, alla prima, en una sola sesión, sin miedo a manchar.
En las clases de pintura al óleo trabajamos con paleta limitada desde el primer día. Puedes venir sin experiencia.
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