
Casi todo el mundo que viene a mis talleres quiere aprender a dibujar caras. Y casi todo el mundo empieza por los ojos, los dibuja con mucho detalle… y luego la cabeza no cabe en el papel o la nariz queda a otra altura. El retrato no empieza por los detalles: empieza por la forma general.
1. Encaja la cabeza antes que nada
Dibuja primero un óvalo con la inclinación de la cabeza y marca una línea vertical por el centro de la cara. Esa línea te dice hacia dónde mira. Con eso ya tienes la mitad del parecido resuelto.
2. Aprende las proporciones básicas
- Los ojos están más o menos a mitad de la altura de la cabeza, no en el tercio superior.
- Entre los dos ojos cabe aproximadamente otro ojo.
- La base de la nariz está a mitad de camino entre los ojos y la barbilla.
- La boca queda a un tercio del camino entre la nariz y la barbilla.
- Las orejas van entre la línea de las cejas y la base de la nariz.
Son medidas medias: cada cara se desvía un poco, y justo ahí está el parecido. Primero aprende la regla y luego observa en qué se aparta tu modelo.
3. Mide con el lápiz
Estira el brazo, cierra un ojo y usa el lápiz para comparar distancias: cuántas veces cabe el ancho del ojo en el ancho de la cara, dónde cae la comisura de la boca respecto a la pupila… Comparar es mucho más fiable que «calcular a ojo».
4. Piensa en manchas de luz y sombra
Entorna los ojos al mirar el modelo. Los detalles desaparecen y solo quedan dos o tres manchas: la zona iluminada, la sombra y los oscuros más fuertes (debajo de la nariz, el pelo, la comisura de los labios). Dibuja esas manchas primero, con el lápiz plano, y deja los detalles para el final.
5. Haz apuntes rápidos
Pon un temporizador de 5 minutos y dibuja a quien tengas delante: en el metro, en una cafetería, en el sofá. Gran parte de mis dibujos de la serie En el ferrocarril salieron así, en los trayectos de tren. La gente se mueve, así que te obliga a quedarte con lo esencial y a soltar la mano.
Un consejo más
No borres demasiado. Las líneas de encaje que se quedan debajo del dibujo dan vida al retrato. Y dibuja mucho: veinte retratos rápidos enseñan más que uno muy trabajado.
Si quieres practicar todo esto con alguien que te corrija, en los talleres de los domingos trabajamos justo estos ejercicios en grupos de máximo 6 personas.
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